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La importancia del vínculo que se crea entre el niño/a con TEA, la familia y la terapeuta

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mayo 2, 2019

La importancia del vínculo que se crea entre el niño/a con TEA, la familia y la terapeuta

El Trastorno del espectro del Autismo (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta al comportamiento, la comunicación y a la interacción social. La APA (American Psychological Association) señala que el TEA se caracteriza por la presencia de ciertos comportamientos repetitivos y dificultades con la interacción social y comunicación.

El papel que juegan los terapeutas sobre los niños con TEA y sus familias, es muy importante ya sea durante el diagnóstico, como el momento de ayudar a las familias a enfrentar y a manejar los desafíos asociados al mismo y a la hora de intervenir con el niño/a.

Entre la terapeuta y el niño/a con TEA debería de existir un vínculo, una confianza,  y aunque puede que sea difícil conseguirla, a la larga será mucho mejor tanto para el niño/a, como para la familia y la terapeuta.  Si se consigue este vínculo con el niño/a se podrá trabajar más fácilmente, es decir, el niño/a estará más dispuesto a aprender y a interaccionar con la terapeuta. El contacto ocular será más dirigido a la terapeuta y de esta manera podrá imitar ya sea gestual o verbalmente lo que hace o dice la terapeuta.  Para poder obtener esta confianza, hay que llevar a cabo un periodo de adaptación y observación.

El niño/a con TEA debe adaptarse a una persona nueva en su entorno, a un sitio nuevo donde va acudir un o dos días por semana (les cuesta asumir cambios en sus rutinas). Los padres deberían anticipar el acudir a la terapia ya sea con una agenda visual en casa o verbalmente un días antes de ir. Durante la adaptación del niño/a en la terapia, deberíamos observar cuáles son sus gustos, qué es lo que más le gusta y lo que no, jugar con él/ella, para así poder usar lo que le gusta como reforzador positivo, si hace el trabajo bien.

Después de este periodo de adaptación, podemos introducir una agenda visual donde se explica la rutina de la terapia, por ejemplo: primero trabajamos, segundo jugamos y tercero nos vamos a casa. Esta agenda visual se hace con pictogramas para que le sea más fácil visualizar lo que haremos durante la sesión. Si hace las actividades propuestas por la terapeuta, al terminar se le premia con jugar a lo que más le guste. Así de esta manera, puede mantener la atención durante las actividades ya que sabe que después podrá jugar a lo que le gusta.

Agenda visual

Desde mi propia experiencia, el vínculo que se crea con el niño/a es esencial, ya que el niño/a irá a la terapia con ganas de trabajar y ganas de ver a la terapeuta, de esta manera su aprendizaje avanzará, cada uno a su ritmo. El niño/a vendrá contento a la sesión, su familia confiara en la terapeuta  y la terapeuta hará mejor su trabajo.


Vanessa Llorens Pons

Pedagoga


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